Un coyote solitario que nadó más de una milla a través de la bahía de San Francisco hasta la isla de Alcatraz está siendo monitoreado por científicos, quienes evalúan si su presencia amenaza a las aves de esta reserva californiana. El canino, que parece estar sobreviviendo con una dieta aviar, podría ser reubicado si su comportamiento se considera perjudicial para el ecosistema de la isla.
La permanencia de Floyd en el peñasco, famoso por su prisión abandonada, depende enteramente de su conducta, según indicó Aidan Moore, un guía turístico local que difundió imágenes del cruce. Un factor que complica su bienestar es la ausencia de fuentes de agua dulce en la isla, lo que podría requerir intervención humana para su subsistencia.
La GGNRA confirmó que el animal fue observado y fotografiado, y se cree que es el mismo que llegó a la isla hace casi dos semanas. Esta marca la primera presencia documentada de un coyote en Alcatraz desde que la isla fue transferida al Servicio de Parques Nacionales en 1972, según reportó la GGNRA.
Biólogos están evaluando activamente cómo sobrevive el animal en la extensión de 8.9 hectáreas y el impacto potencial en la colonia de cría de aves marinas, que es sensible entre febrero y septiembre. La presencia del coyote no afecta el acceso público a la isla, que permanece abierta a los visitantes.
Expertos señalan que coyotes no son raros en el área de la Bahía, con poblaciones establecidas en lugares cercanos como Angel Island, donde hay agua dulce y presas más grandes como ciervos. Sin embargo, Alcatraz es un santuario registrado para aves marinas, lo que genera preocupación ecológica.
Janet Kessler, naturalista con dos décadas documentando coyotes en San Francisco, sugiere que Floyd pudo haber migrado debido a presiones territoriales interespecíficas en la ciudad, buscando un nuevo territorio. No obstante, la territorialidad es el mecanismo natural que limita las poblaciones de coyotes, impidiendo que se asienten fácilmente en nuevos espacios.
Organizaciones como Project Coyote expresan preocupación por los riesgos de seguridad tanto para el animal como para los turistas debido al flujo constante de visitantes. Camilla Fox, fundadora de Project Coyote, indicó que los conflictos surgen del acercamiento humano, pero cree que el coyote podría sobrevivir sin acoso, aunque en una existencia solitaria.
El futuro de Floyd sigue siendo incierto, pendiente de su capacidad de adaptación y de las decisiones del Servicio de Parques Nacionales. Mientras tanto, se recolectan muestras de sus excrementos para pruebas de ADN que ayuden a determinar su origen geográfico.