Trump's 'Board of Peace' Challenges UN Authority with Authoritarian Alliance
El presidente estadounidense Donald Trump ha propuesto la creación de una nueva organización internacional denominada 'Junta de Paz', que incluiría entre sus miembros a líderes con graves antecedentes en derechos humanos, incluidos dos con órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI), según análisis de organizaciones de derechos humanos.La iniciativa surge en un contexto de creciente distanciamiento de la administración Trump respecto a las Naciones Unidas, organización que Estados Unidos ayudó a establecer en 1945 tras la Segunda Guerra Mundial. Durante el último año, Washington ha reducido significativamente su financiamiento a programas de la ONU y se ha retirado de organismos clave como la Organización Mundial de la Salud.Según el estatuto propuesto, la Junta de Paz buscaría 'promover la estabilidad, restaurar la gobernanza confiable y legal, y asegurar una paz duradera en áreas afectadas por conflictos'. No obstante, el documento no menciona los derechos humanos, una omisión que coincide con los intereses de potencias como Rusia y China, que han trabajado para minimizar este tema en foros internacionales.La membresía permanente en esta organización tendría un costo de mil millones de dólares, configurando lo que analistas describen como un 'club global de pago por participación'. Trump se autoproclamaría presidente vitalicio con autoridad suprema para adoptar resoluciones y directivas según considere apropiado.Entre los invitados figuran el presidente ruso Vladimir Putin y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, ambos sujetos a órdenes de arresto de la CPI por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. También se ha extendido invitaciones a líderes de países con registros cuestionables en derechos humanos, incluyendo China, Bielorrusia y Kazajistán.La respuesta europea ha sido mixta. Únicamente Hungría y Bulgaria, entre los miembros de la Unión Europea, han aceptado participar. El primer ministro húngaro Viktor Orbán, aliado de larga data de Trump, respalda la iniciativa. En contraste, el presidente francés Emmanuel Macron rechazó la invitación, lo que provocó amenazas estadounidenses de incrementar aranceles sobre vinos y champán franceses.El caso canadiense ilustra la naturaleza condicional de las invitaciones. Inicialmente ofrecido un asiento permanente, la propuesta fue retirada tras un discurso del primer ministro Mark Carney en Davos, donde criticó el uso de coerción económica por parte de grandes potencias contra países menores, sin mencionar explícitamente a Estados Unidos.Originalmente, la Junta de Paz estaba concebida para supervisar la administración de Gaza tras más de dos años de conflicto que han dejado al menos 70,000 palestinos muertos. Aunque el estatuto actual no menciona Gaza específicamente, Jared Kushner, yerno de Trump, liderará una 'Junta Ejecutiva de Gaza' como organismo subsidiario, presentando una visión de una 'Nueva Gaza' con torres de oficinas y playas turísticas.Esta Junta Ejecutiva incluye al ex primer ministro británico Tony Blair y funcionarios de Turquía y Qatar, pero carece de representación palestina, generando críticas sobre su legitimidad para abordar el futuro del territorio.Los analistas en derechos humanos advierten que esta iniciativa podría socavar el sistema multilateral existente y la arquitectura internacional de derechos humanos. Organizaciones como Human Rights Watch instan a los gobiernos a resistir esta propuesta y fortalecer las instituciones existentes de la ONU, a pesar de sus imperfecciones.El desarrollo de la Junta de Paz refleja una tendencia más amplia de reorganización del orden internacional, donde potencias emergentes y establecidas buscan alternativas a las estructuras post-Segunda Guerra Mundial, planteando interrogantes sobre el futuro de la gobernanza global y la protección de derechos humanos a nivel internacional.Información basada en reportes de Al Jazeera y análisis de organizaciones internacionales de derechos humanos.