Ucrania distribuyó equipos de calderas industriales, entregados por Italia, entre comunidades de diez regiones como parte de un programa de apoyo destinado a fortalecer la infraestructura de calefacción del país, anunció el viceprimer ministro Oleksii Kuleba el 29 de enero.
El cargamento consta de 78 unidades de calderas modulares y de agua caliente con una capacidad combinada de más de 112 megavatios, incluyendo quemadores y sistemas auxiliares, lo que representa un valor estimado de 1,86 millones de euros (2,2 millones de dólares). Esta provisión busca mitigar el impacto de los ataques continuos a la red energética nacional.
El equipo puede funcionar como fuente de calor principal o de respaldo para instalaciones esenciales como hospitales, escuelas y edificios administrativos, según detalló Kuleba. La distribución abarcó regiones particularmente vulnerables, incluyendo Jersón, Járkov, Zaporiyia y Donetsk, según reportó el medio Kyiv Independent.
El embajador italiano en Ucrania, Carlo Formosa, destacó el alcance humanitario de la iniciativa, señalando que la capacidad de calefacción total es suficiente para aproximadamente 90.000 hogares o un centro urbano de 250.000 habitantes. Esta asistencia subraya el compromiso de Roma con la resiliencia ucraniana durante la temporada invernal.
Kuleba agradeció el apoyo continuo del gobierno italiano e informó que ya se están negociando envíos de seguimiento. Estas conversaciones incluyen la posible entrega de más de 300 unidades adicionales con una capacidad total que superará los 800 megavatios.
El anuncio se produce en un contexto de ataques sistemáticos rusos dirigidos a la infraestructura civil ucraniana, lo que ha provocado apagones generalizados y cortes de energía durante las condiciones invernales. La cooperación bilateral en materia de energía se vuelve crucial ante la persistente amenaza a las redes de servicios públicos.
Desde una perspectiva económica, la recepción de estos activos de generación térmica reduce la presión sobre el sistema energético centralizado y disminuye los costos operativos a largo plazo derivados de reparaciones de emergencia en redes dañadas.