El general Muhoozi Kainerugaba, comandante del ejército de Uganda y vástago del presidente Yoweri Museveni, ha sido objeto de escrutinio internacional tras publicar amenazas explícitas contra el candidato opositor Bobi Wine en la plataforma X, según reportó la BBC.
Las publicaciones, que posteriormente fueron eliminadas, incluían una amenaza directa de castración contra Wine y un ultimátum de 48 horas para que se entregara a la policía, advirtiendo que sería tratado como un rebelde. Estas declaraciones se produjeron después de que Museveni, de 81 años, asegurara su séptimo mandato presidencial con más del 70% de los votos, en unos comicios calificados por la oposición como fraudulentos.
Analistas señalan que Kainerugaba forma parte de una estructura de poder informal, denominada por observadores como la "trinidad no santa", compuesta por el presidente Museveni, su hijo Kainerugaba y el influyente hermano del presidente, Salim Saleh. Nicodemus Minde, del Instituto de Estudios de Seguridad, describió esta dinámica como análoga a la Santísima Trinidad, con Saleh actuando como el poder financiero tras bambalinas.
Wine, quien obtuvo el 24% de los votos, desestimó los resultados alegando un fraude electoral masivo, lo que provocó la reacción airada del general. A pesar de que Kainerugaba eliminó las publicaciones más controvertidas, mantuvo un mensaje en su perfil acusando a Estados Unidos de ayudar a Wine a evadir la detención, aunque luego se disculpó por haber recibido "información errónea".
El historial de Kainerugaba incluye amenazas previas contra Kenia en 2022, forzando una disculpa diplomática del presidente Museveni. Expertos indican que estas publicaciones, aunque calificadas por un amigo del general como "trumpianas" o "provocaciones", buscan consolidar su imagen de protector de la seguridad nacional ante su padre, quien se espera que concluya su mandato pronto.
La represión en el entorno electoral fue significativa; el propio Kainerugaba admitió en X que al menos 30 personas murieron y 2.000 fueron detenidas por las fuerzas de seguridad tras los comicios. Además, el general estuvo implicado en el apagón de internet de cuatro días que cubrió el periodo electoral, aunque posteriormente anunció la restauración del acceso a las redes sociales.