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SoftBank construirá megacentro de datos IA en antiguo sitio de armas nucleares

SoftBank anuncia un proyecto masivo para construir un centro de datos de inteligencia artificial de 10 gigavatios en Ohio. La iniciativa incluye la reconversión de un antiguo sitio de armas nucleares y una inversión millonaria en infraestructura eléctrica. Este desarrollo refuerza la demanda energética global impulsada por el crecimiento exponencial de los modelos de inteligencia artificial.

La Era

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SoftBank to Build 10GW AI Datacenter on Former Nuclear Site in Ohio
SoftBank to Build 10GW AI Datacenter on Former Nuclear Site in Ohio

SoftBank, a través de su brazo energético SB Energy, ha confirmado el desarrollo de un campus de tecnología masivo en Ohio. El proyecto contempla la construcción de una granja de servidores de 10 gigavatios en el antiguo sitio de la Planta de Difusión Gaseosa de Portsmouth. La iniciativa busca aprovechar terrenos federales para satisfacer la creciente demanda de energía por parte de la inteligencia artificial. Ubicado en Piketon, este complejo representa una de las mayores inversiones privadas en infraestructura estadounidense en el último año.

Además de los centros de datos, la empresa planea generar 10 gigavatios de nueva capacidad energética, con al menos nueve,2 gigavatios provenientes de gas natural. Esta energía alimentará tanto a la infraestructura del centro de datos como a la red eléctrica local. Por separado, SB Energy y American Electric Power han acordado una inversión de cuatro mil millones de dólares para modernizar la transmisión eléctrica en el sur de Ohio.

El Departamento de Energía de Estados Unidos reportó que SoftBank financiará la limpieza acelerada del sitio, que anteriormente produjo uranio enriquecido. Este compromiso incluye la remediación de residuos nucleares históricos asociados a la producción de armas civiles y militares. La reutilización de terrenos industriales contaminados marca un cambio significativo en la gestión de recursos energéticos federales.

Se ha formado un consorcio llamado Portsmouth Consortium para gestionar la ejecución del proyecto. Entre los participantes figuran empresas japonesas como Hitachi, Mitsubishi Electric y Toshiba, junto con firmas estadounidenses como Bechtel y Goldman Sachs. Este respaldo financiero y técnico sugiere una colaboración transpacífica de gran envergadura para la infraestructura digital.

El proyecto se enmarca dentro del compromiso de protección de los contribuyentes del presidente Trump para evitar aumentos en las tarifas eléctricas. El secretario de Energía, Chris Wright, declaró que la administración utiliza activos federales para crear empleos y asegurar la ventaja en la carrera de la inteligencia artificial. La administración espera que la energía llegue al sitio para el año 2029 según las proyecciones de la compañía.

Masayoshi Son, presidente y consejero delegado de SoftBank Group, destacó que la inteligencia artificial transformará cada industria. Según sus declaraciones, el campus PORTS entregará la infraestructura de próxima generación necesaria para desbloquear esos avances tecnológicos. Esta visión alinea los intereses energéticos globales con las necesidades de computación de alto rendimiento.

Otros actores del sector también han seleccionado este emplazamiento para proyectos paralelos relacionados con la energía nuclear. Oklo y Centrus Energy planean una instalación de procesamiento de uranio, mientras que Meta busca un campus de energía nuclear de uno,2 gigavatios. Esta concentración de iniciativas demuestra la importancia estratégica de la ubicación para el suministro de energía de base.

La escalabilidad de este proyecto refleja la presión sin precedentes sobre las redes eléctricas estadounidenses debido al auge de los centros de datos. La necesidad de generar potencia adicional cerca de los centros de carga se vuelve crítica para evitar cuellos de botella en la red. La competencia por recursos energéticos sostenibles se intensificará en el mercado global de tecnología.

La ejecución de la infraestructura requerirá una coordinación compleja entre entidades gubernamentales y corporaciones privadas. Los observadores del sector vigilarán cómo se equilibra la demanda de energía masiva con las regulaciones ambientales locales. El éxito de este modelo podría influir en futuros desarrollos de infraestructura digital en terrenos industriales reutilizados.

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