El Servicio de Administración Tributaria (SAT) intensificó su capacidad recaudatoria al triplicar los ingresos obtenidos por multas y recargos durante los últimos seis años de la administración actual. Cifras oficiales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) indican que al concluir 2025, el fisco reportó 30,368 millones de pesos por este concepto, superando en tres veces los 9,056 millones registrados en 2019.
Esta aceleración en la recaudación punitiva se debe, según analistas, a revisiones de fiscalización más exactas y eficientes, potenciadas por el uso de inteligencia artificial y el vasto cúmulo de datos generados desde la implementación de la facturación electrónica y la contabilidad electrónica. Luis Pérez de Acha señaló que esta modernización otorga a la autoridad fiscalizadora “tiros más precisos” al momento de identificar inconsistencias.
El grueso de los ingresos proviene de multas relacionadas con la corrección fiscal, un rubro que creció de 7,316 millones de pesos en 2019 a 26,769 millones en 2025. Este concepto pasó de representar el 80% de la recaudación total por multas a concentrar el 88% al final del periodo reportado, siendo el de mayor crecimiento proporcional.
Entre las faltas más comunes que detonan estas sanciones se encuentran la omisión de ingresos declarados, errores en el cálculo de pagos provisionales y la falta de reporte de ingresos obtenidos por intereses, dividendos y ganancias de capital, de acuerdo con información recopilada por Siigo Aspel.
En segundo lugar, las sanciones asociadas a operaciones de comercio exterior mostraron un crecimiento significativo, pasando de 860 millones de pesos en 2019 a 2,584 millones en 2025. Aunque su participación relativa dentro del total de multas disminuyó ligeramente, este aumento refleja el reforzamiento de la vigilancia en la frontera.
La administración actual ha puesto énfasis en el cumplimiento de la normativa aduanera para combatir prácticas ilícitas como el contrabando y la subvaluación de mercancías. Este enfoque en el comercio exterior implica una mayor presión fiscal sobre importadores y exportadores.
El incremento constante en la recaudación por multas sugiere que, si bien la base tributaria formal se mantiene, la estrategia del SAT se centra cada vez más en la maximización de ingresos mediante el escrutinio riguroso y la penalización de errores u omisiones administrativas.