La inflación en México experimentó una aceleración durante la primera quincena de febrero, al situarse el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) en una tasa anual de 3.92%. Este dato, publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), representa un incremento respecto al 3.74% observado en el mismo periodo del año anterior.
El avance quincenal del INPC fue de 0.25%, indicando una presión alcista en los precios al consumidor durante el inicio del segundo mes del año. Este movimiento es crucial para las expectativas del Banco de México (Banxico) en cuanto a la trayectoria de la política monetaria.
El componente subyacente del índice, que excluye aquellos bienes y servicios con alta volatilidad, mostró una tendencia más marcada al alza. Este indicador registró un avance quincenal de 0.22% y una tasa anual de 4.52%.
El aumento en el índice subyacente, que el Inegi utiliza para medir las presiones inflacionarias estructurales, es superior significativamente al 3.63% registrado en la misma quincena de 2025. Esto confirma la persistencia de factores inflacionarios internos.
Analistas económicos señalan que el componente no subyacente, aunque menos persistente, pudo haber contribuido al alza general a través de variaciones en precios administrados o energéticos. Sin embargo, el foco se mantiene en la fortaleza del componente subyacente.
Para el entorno económico mexicano, este repunte inflacionario podría influir en la próxima decisión de política monetaria de Banxico. Mantener la tasa de interés en niveles restrictivos será necesario si las proyecciones no convergen al objetivo del 3%.
El reporte del Inegi provee la información oficial clave para que el gobierno federal y las entidades financieras ajusten sus previsiones macroeconómicas para el resto del año fiscal.