FRÁNCFORT/NUEVA YORK – La creciente incertidumbre en las relaciones transatlánticas, exacerbada por la impredecibilidad de la política estadounidense, está catalizando un debate significativo en Berlín sobre la custodia de las reservas de oro de Alemania. Economistas influyentes están presionando al Bundesbank para que inicie la repatriación de una parte sustancial de los activos áureos custodiados en Estados Unidos, citando riesgos estratégicos emergentes.
Alemania posee la segunda mayor reserva nacional de oro del mundo, solo superada por EE. UU. Aproximadamente 1.236 toneladas, valoradas en cerca de 164.000 millones de euros, se encuentran almacenadas en las bóvedas de la Reserva Federal de Nueva York. La preocupación principal radica en el potencial uso de estos activos como moneda de cambio o su congelamiento en un escenario de escalada de tensiones geopolíticas con Washington.
Emanuel Mönch, exjefe de investigación del Bundesbank, ha sido una de las voces más prominentes en este llamado. “Dada la situación geopolítica actual, parece arriesgado almacenar tanto oro en EE. UU.”, declaró Mönch al diario Handelsblatt. Sugirió que, en aras de una mayor independencia estratégica de Washington, el Bundesbank debería considerar seriamente la repatriación.
Las inquietudes se extienden más allá de los círculos académicos. Michael Jäger, líder de la Asociación Europea de Contribuyentes (TAE), argumentó que la retórica estadounidense, incluida la discutida ambición sobre Groenlandia, subraya la vulnerabilidad de los activos. “Trump es impredecible y hace todo lo posible para generar ingresos. Por eso nuestro oro ya no está seguro en las bóvedas de la Fed”, advirtió Jäger, temiendo una restricción de acceso si las disputas continúan.
Aunque el gobierno de coalición ha declarado que la retirada no está en la agenda, el debate ha trascendido los márgenes del partido ultraderechista AfD, que tradicionalmente ha defendido la causa por motivos patrióticos. Ahora, figuras de la oposición, como Katharina Beck (portavoz de Los Verdes en finanzas), apoyan la reubicación, calificando el oro como un “ancla importante de estabilidad y confianza” que no debe convertirse en “peón de disputas geopolíticas”.
No obstante, la propuesta enfrenta resistencia técnica y política. Clemens Fuest, presidente del Instituto de Investigación Económica Ifo, advierte que tal movimiento podría ser contraproducente y “solo echaría más leña al fuego” de las tensiones actuales. Actualmente, de las reservas totales alemanas (casi 450.000 millones de euros), la mitad se guarda en Fráncfort, un 37% en Nueva York y un 12% en Londres, reflejando la interconexión financiera entre las potencias occidentales.
El presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, aseguró en octubre pasado en Washington que no había “motivo de preocupación” sobre el oro custodiado en la Fed. Sin embargo, el endurecimiento de la retórica desde Washington está convenciendo a un número creciente de legisladores de la CDU, el partido del Canciller, de que la diversificación física es ahora una necesidad de seguridad económica. Como señaló la profesora de economía Ulrike Neyer: “Debido a la administración Trump, EE. UU. ya no es un socio fiable”.
Fuente: Adaptación basada en reportes de The Guardian.