El expresidente Donald Trump anunció el viernes su elección de Kevin Warsh para reemplazar a Jerome Powell como presidente de la Junta de la Reserva Federal de Estados Unidos, cuyo mandato concluye en mayo. Warsh, a quien Trump había considerado previamente para el puesto, es presentado por el exmandatario como una figura idónea para dirigir la institución central.
La selección presenta una aparente contradicción, ya que Warsh se ha distinguido históricamente como defensor de tasas de interés más elevadas, una postura que se opone directamente a la preferencia declarada de Trump por un entorno de tasas bajas. Trump ha criticado públicamente a Powell por no reducir los tipos de interés con mayor celeridad, buscando un líder monetario alineado con su visión económica.
Warsh aporta una trayectoria tradicional, incluyendo formación en Ivy League, experiencia en Wall Street y un paso anterior por la Fed, además de su afiliación al *think tank* conservador Hoover Institution. Analistas y figuras del *establishment*, como la exsecretaria Condoleezza Rice, han elogiado su posible independencia, sugiriendo que evitaría subordinar las decisiones de la Fed a fines políticos a corto plazo, según reportes de medios financieros.
No obstante, su nominación también enfrenta escepticismo, con críticas centradas en su historial pasado, como su oposición a los estímulos económicos tras la crisis de 2008 por temor a la inflación. Algunos legisladores han cuestionado la coherencia de sus posiciones políticas, alegando una adaptabilidad basada en quién ocupa la Casa Blanca.
En el ámbito financiero, la reacción inicial fue de cautela, con analistas de Wells Fargo indicando que la designación de Warsh genera algo de sosiego comparada con otras opciones posibles, dada su menor exposición pública reciente. El mercado reaccionó con una apreciación del dólar y una caída en el precio del oro, lo que sugiere que los operadores perciben a Warsh inclinándose hacia una postura más restrictiva o de "halcón".
Las diferencias más notables podrían manifestarse en la regulación bancaria y el alcance de la misión de la Fed, áreas donde Warsh ha criticado el "deslizamiento de la misión" (*mission creep*). Warsh ha abogado por reducir el papel de la Fed en la regulación y en el estudio de temas como el cambio climático, alineándose con las prioridades de la Casa Blanca.
Existe debate sobre si Warsh impulsará una reducción más rápida del balance de la Fed, cuyas grandes tenencias de bonos del Tesoro y titulizaciones hipotecarias son criticadas por inflar los activos financieros. Una contracción acelerada de ese balance podría resultar en costos de endeudamiento más altos, lo opuesto a lo deseado por el actual presidente.
El nombramiento de Warsh busca satisfacer múltiples frentes, aunque la rápida revocación del apoyo de Trump a Powell sirve como advertencia sobre la durabilidad de cualquier alineación. Como señaló Narayana Kocherlakota, excolega de Warsh en la Fed, la inteligencia e independencia del nominado son cualidades deseables para el cargo.