Maher Tarabishi, de 62 años, permanece bajo custodia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Texas, impidiéndole asistir al funeral de su hijo Wael, de 30 años, quien murió debido a la enfermedad genética Pompe. La familia de Tarabishi, nacional jordano, ha visto rechazadas repetidamente las peticiones de liberación temporal, a pesar de que Maher dedicó décadas al cuidado intensivo de su hijo.
La separación ocurrió abruptamente en octubre de 2025, cuando Tarabishi fue detenido durante una revisión rutinaria con ICE, en el marco de las políticas migratorias más estrictas implementadas por la administración Trump. Previamente, Tarabishi residía bajo una orden de supervisión judicial que le permitía permanecer en el país específicamente para atender las necesidades médicas complejas de Wael.
Según Shahd Arnaout, cuñada de Wael, la última voluntad del joven era ver y tomar la mano de su padre. La familia dependía de Maher para tomar decisiones críticas sobre el cuidado de Wael, incluso requiriendo videollamadas para confirmar procedimientos médicos delicados, como la recolocación de un tubo de alimentación, reportó Al Jazeera.
El abogado familiar, Ali Elhorr, relató las dificultades burocráticas para obtener siquiera una visita virtual para el fallecimiento y posteriormente para el funeral. Elhorr indicó que, tras un aparente acuerdo inicial para la liberación supervisada para el entierro, la aprobación fue revocada por una orden directa de la dirección superior de ICE.
Organizaciones como el Consejo de Relaciones Estadounidense-Islámicas (CAIR) en Texas han criticado la decisión, calificándola de una muestra de indiferencia gubernamental y un trato impropio para alguien sin historial criminal. El abogado Elhorr busca reabrir el caso de inmigración de Tarabishi, alegando que su documentación inicial pudo haber sido manipulada por un impostor.
ICE, en declaraciones previas a otros medios, había descrito a Tarabishi como un "extranjero criminal" y autoproclamado miembro de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), una acusación que su defensa niega rotundamente, señalando que no tiene vínculos con el grupo.
La familia teme ahora por la salud mental y física de Maher, quien ha quedado aislado tras la pérdida de su hijo, a quien describió como sus "brazos, piernas y pulmones". La situación subraya las tensiones entre la aplicación estricta de la ley migratoria y las circunstancias humanitarias excepcionales.